Gerardo Molina : romántico revolucionario
Fecha
Autores
Título de la revista
ISSN de la revista
Título del volumen
Editor
Resumen
Debajo de las rocas no había una ciudad perdida. Tampoco restos de grupos humanos de periodos antiguos. No se trataba de un objeto desconocido que, al cabo de unos años, lograría atraer a cientos o miles de curiosos al museo ni de una joya preciosa que dadas las condiciones podría llamar la atención del ingenioso Arsène Lupin. Lo que el investigador colombiano encontró es algo más modesto, pero igualmente valioso. Al remover las piedras, yacía una historia susceptible de ser revivida. ¿Hemos dicho bien? ¿Una historia? Sí, se trataba de una que había sido sepultada en los recovecos del imaginario personal y colectivo, a causa de relatos anacrónicos y dominantes según los cuales la realidad política de Colombia solo puede ser leída de una manera: a partir de la miopía bipartidista. El investigador, sin embargo, descreyó de este entramado de creencias, que habían conformado un gran peñón. Tras animarse a remover los pesados atavismos y a excavar, desocultó un hallazgo entrañable: que aparte del pensamiento político conservador y de la tradición liberal, las ideas socialistas también hacen parte constitutiva del acervo histórico del país. El nombre de este “arqueólogo” de la historia social y política es Gerardo Molina Ramírez. Tras su defensa por el equilibrio de relatos, hay una concepción democrática de la historia. Lo propio hemos de decir de su quehacer como estudiante, profesor, congresista, rector y escritor: en cada faceta de su vida, Gerardo Molina se opuso a la tiranía de la historia única. Dar algunas pinceladas sobre su vida y obra, de modo que nos hagamos con el retrato de un demócrata, ese es el propósito de las siguientes páginas. Para tal fin, el texto se divide en tres partes. En la primera, “Arqueólogo” de la historia, se propone una breve semblanza sobre el autor. En la segunda, “Las ideas socialistas como memorial de agravios”, se presenta el resumen de una de sus obras cumbre. Al final, se alude una cronología revolucionaria soñada, pero posible, bajo la premisa de que, si el punto de llegada deseado es la conquista del socialismo democrático, un punto de partida es la transición de la experiencia llana a la conciencia de clase. El nombre de este apartado es (III) “Un pequeño sueño diurno”. Agradecimientos especiales a mi fuerza esencial, barricada y vanguardia afectiva: Fanny Ordóñez, Ricardo Romo, Stephanie Romo, Diana Sánchez, familia Ordóñez. Así mismo, le agradezco al profesor Ricardo Sánchez Ángel, por su amistad y generosidad intelectual. Sin su apoyo y retroalimentación, este texto no habría sido posible. Al igual, a mis pares lectores, profesores Juan Patricio Molina Ochoa y Mario López Viveros, a mis prologuistas, los hermanos Molina, Juan Patricio y Carlos Gerardo, así como a Rosalbina Castro, a Martha Casas y a David Rodríguez. También le agradezco a quien me enseñó “que hay una vida entera detrás de las cosas” y, en general, a todos aquellos que propiciaron un acogedor ambiente académico para la realización de este libro resultado de investigación, vinculado al proyecto “Hacia la Independencia. Derechos, multitudes y revolución”, adscrito al grupo Filosofía y Teoría Jurídica Contemporánea de la Universidad Libre.