Estrategia de gestión comunitaria: escuela de familia como eje de gestión del proceso de inclusión en el aula de los ciclos I y II en tres instituciones educativas distritales
Fecha
Título de la revista
ISSN de la revista
Título del volumen
Editor
Resumen
La educación se define como «un proceso de formación permanente, personal, cultural y
social que se fundamenta en la concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus
derechos y deberes» (Ley 115, 1994). Desde esta premisa, todas las instituciones educativas
tienen como desafío brindar una educación que permita al estudiante su desarrollo integral y
atienda las diferencias propias del ser, tanto en sus fortalezas como dificultades.
Para garantizar y asegurar los derechos educativos, el Ministerio de Educación Nacional,
promulgó la Ley de Inclusión (Ley 1618, 2013), que establece los criterios y parámetros del
proceso de inclusión, entendido como una orientación que da respuesta positiva a las diferencias
individuales, planteando que no es un problema, sino una oportunidad para el complemento
social, a través de la participación activa en la familia, en la educación, en el trabajo y en todos
los procesos socioculturales, (UNESCO, 2005), en consecuencia la comunidad educativa debe
estar involucrada, en especial los padres de familia, pues son los primeros formadores y parte
trascendental de los procesos educativos integrales, como lo menciona Pabón (2012) «el
acompañamiento de la familia es de vital importancia para todas las personas, máxime cuando se
trata de niños con NEE, que requieren de un grupo familiar más comprometido y consciente de
su misión en el mundo» (Págs. 107-108).
La Ley de Inclusión sugiere cambiar la percepción de las diferencias individuales como
un problema, para transformarla en oportunidades de cambio, por lo que se hace necesaria la
formación social permanente, es decir, que la comunidad educativa reconozca y articule un
trabajo asociado escuela-familia que permita cumplir con los fines propuestos en la ley para
lograr así una percepción y una atención real de las dinámicas propias del proceso.
En diversos países y organizaciones se han desarrollado estudios e investigaciones que
ratifican la importancia de la familia en el proceso educativo y corroboran el papel fundamental
Escuela de familia como eje de gestión del proceso de inclusión 19
de ésta en el trabajo que precisan los educandos con Necesidades Educativas Especiales —
NEE—, quienes son el eje del proceso inclusivo educativo.
Desde la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales: Acceso y
Calidad (UNESCO, 1994) surge La Declaración de Salamanca, que apela a todos los gobiernos
y los incita a: «fomentar y facilitar la participación de padres, con unidades y organizaciones de
personas con discapacidad en la planificación y el proceso de adopción de decisiones para
atender a las alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales» y en el documento La
integración de niños discapacitados a la educación común de la UNESCO para América Latina
y el Caribe, (1991, p.11), se concluye entonces que para mejorar el desempeño de los estudiantes
con NEE, se hace necesario un trabajo mancomunado escuela-familia lo cual implica la
capacitación constante de los estamentos educativos para tal fin.
En España, en la Universidad de Salamanca se publicó un artículo investigativo de
Perales (1999): Análisis de distintas estrategias para la participación de los padres en la escuela
en el cual se concluye que: «la participación de los padres en la escuela debe ser real porque ella
se considera un factor y un componente de la calidad de la enseñanza y un beneficio para los
alumnos». El autor también indica que facilitar el acceso de las familias a la escuela está
consignado en las leyes; es ineludible entonces impulsar dinámicas efectivas que posibiliten un
trabajo integrador escuela-familia. Este artículo incita a construir una escuela participativa
dentro de los procesos democráticos de diálogo, discusión y consenso, con la comprensión de
que participar es compartir, aportar soluciones, conocer y aceptar al mismo tiempo que exigir y
brindar con respeto una educación de calidad en pro del desarrollo integral de los estudiantes.
En el documento Participación de las familias en la educación infantil latinoamericana
(UNESCO, 2004), se resalta que desarrollaron una revisión de las bases de datos de la Red
Escuela de familia como eje de gestión del proceso de inclusión 20
Latinoamericana de Investigaciones en Educación (REDUC), allí afirman que existen 620
estudios en relación con el tema, considerando sólo los producidos en los últimos diez años,
únicamente 281 de ellos se focalizan en la relación familia-educación.