Propuesta de gestión académica para diseñar un modelo de seguimiento a los egresados del colegio integrado de Cabrera
Fecha
Título de la revista
ISSN de la revista
Título del volumen
Editor
Resumen
La educación es concebida como un asunto cultural porque en ella el aprendizaje se convierte en uno de principios rectores que tiene el ser humano para la búsqueda, adaptación y trasformación de su propia valía en la cual se hace necesario la participación del hombre y de la mujer mediante acciones asociativas que garantizan el crecimiento individual y comunitario, haciendo de su culturalización una forma expresiva ante el mundo, bajo la forma adecuada del lenguaje y la cognición dinámica que busca reproducirse, adaptarse o modificarse según las circunstancias externas e intrínsecas. Para León (2007) en la educación se estipula la libertad humana a favor de su evolución y de la dicotomía de enseñar o aprender, más aún cuando en su forma de expresión aparece la moral, los valores y las acciones que categorizan la evolución del mundo, de la vida, de las necesidades, de la mente, del juicio y de la ideología, que acrecientan el saber, dando sagacidad al pensamiento y potencializando el aprender de la experiencia y del otro, hasta el punto de poderse traducir en premisas que pueden llegar a ser efectivas en torno a los intereses o esfuerzos políticos administrativos, que cada país hace en materia educativa para que los egresados de las diferentes modalidades o instituciones de educación formal, no formal e informal, le aporten al desarrollo del país en ideas innovadoras, en la concretización de factores de emprendimiento y en la solución o minimización de sus problemáticas sociales y económicas. De igual modo, a la educación se le asigna la capacidad de transferir el legado cultural de generación en generación, abriendo con ello la movilidad social y las garantías de cohesión que existan al interior de cada nación o en su interactuar con las demás. Estos puntos de presentación pueden llegar a denotarse como consideraciones que posibilitan el intercambio de información de acuerdo a los intereses y necesidades de sus habitantes, sin desconocer el respeto por la soberanía, los ambientes de diálogo, la conciliación, la promulgación de paz y la reconsideración de esos valores humanos que están presentes como eje fundamental en los elementos educativos que resumen las Naciones Unidas como aquel principio que busca “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (UNESCO, 2015, p. 7); resaltando con ello que la integralidad educativa debe trascender significativamente en sus estudiantes, durante y después de la vida escolar, potencializando las dimensiones cognoscitivas, comunicativas, axiológicas y prácticas.