Procedencia de la acción de tutela contra actos y actuaciones administrativas y providencias judiciales

Resumen

En el año 1991, se cambió el enfoque del derecho en Colombia, pues empezó el estado a consolidarse como un estado social y democrático de derecho, dejando atrás lo insípido de los sistemas de corte dictatorial e inquisitivo, dando paso a una nueva generación de garantías constitucionales, que propenden por excelencia en la protección de derechos fundamentales, al máximo exponente de dejar sin efectos decisiones que van en contraria sintonía a los derechos fundamentales consagrados en la carta política de 1991, que acoge lo dispuesto por la declaración de derechos humanos. Es loable, destacar el gran acierto de la asamblea nacional constituye, al implementar la figura señalada en el artículo 8 (declaración universal de derechos humanos, 1948) creando con esto la acción de tutela como mandato constitucional (constitución política de Colombia, art 86, 1991). Destacamos como lo hizo el legislador primario que la acción de tutela, es un mecanismo constitucional que permite la garantía efectiva de los derechos fundamentales de las personas. Esta acción pública en su decreto reglamentario (decreto reglamentario de la acción de tutela 2591, 1991) como norma primigenia señalaba que resultaba procedente contra providencias judiciales, en aras de garantizar al máximo los derechos fundamentales de los asociados, pues contempló el legislador secundario en la reglamentación de la acción de tutela, que quienes ponen en marcha el aparato judicial son seres humanos, susceptibles de cometer errores, entonces de esta manera se blindaban derechos fundamentales que quedaban solo dentro de la órbita de protección de aquel funcionario encargado de administrar justicia. La situación mentada que fue descartada por la H. corte constitucional (sentencia t - 543, 1992), al considerar que con este fenómeno constitucional se daba paso a debatir nuevamente litigios que ya hacían tránsito a cosa juzgada, guardando esto consonancia con los principios de cosa juzgada, legalidad y seguridad jurídica, así mismo dispuso el cierre de jurisdicción constitucional que debía aplicarse una formula igual a los actos o actuaciones administrativas, pero bajo la condición que estos se presumen legales, y por ende el ordenamiento jurídico dispone de otros mecanismos judiciales ordinarios para la protección de los derechos fundamentales amenazados o vulnerados. Sin embargo, en su despliegue doctrinario la jurisprudencia de la corte constitucional, abrió caminos para la procedencia de la tutela contra providencia judicial y contra actos administrativos, señalando circunstancias específicas que permiten de manera extraordinaria el estudio de la procedencia de la acción de tutela de manera definitiva o transitoria, en aras de poder efectivizar su alcance en amparo de los derechos fundamentales, pues ha evitado con esto que ritualismos procesales, estén por encima de los derechos fundamentales inherentes de los colombianos.


In 1991, the focus of law in Colombia was changed, as the state began to consolidate itself as a social and democratic state of law, leaving behind the insipid of dictatorial and inquisitorial systems, giving way to a new generation of guarantees constitutional, which tend for excellence in the protection of fundamental rights, to the maximum exponent of leaving without effect decisions that go against tune to the fundamental rights enshrined in the political letter of 1991, which welcomes the provisions of the declaration of human rights. It is praiseworthy to highlight the great success of the national assembly, by implementing the figure indicated in Article 8 (universal declaration of human rights, 1948) creating with this the action of tutelage as constitutional mandate (constitution of Colombia, art 86, 1991). We emphasize how the primary legislator did that the tutela action is a constitutional mechanism that allows the effective guarantee of the fundamental rights of the people. This public action in its regulatory decree (regulatory decree of the tutela action 2591, 1991) as the original norm indicated that it was appropriate against judicial measures, in order to guarantee the maximum fundamental rights of the associates, since the secondary legislator contemplated the regulation of the action of guardianship, that those who set in motion the judicial system are human beings, susceptible to commit errors, then in this way fundamental rights were protected that were only within the protection orbit of that official in charge of administering justice.

The mentioned situation that was discarded by the H. constitutional court (sentence t - 543, 1992), considering that with this constitutional phenomenon was given way to debate again litigation that already made transition to res judicata, keeping this in line with the principles of res judicata, legality and legal security, likewise it ordered the closing of constitutional jurisdiction that had to apply a formula equal to the acts or administrative actions, but under the condition that these are presumed legal, and therefore the legal system has other judicial mechanisms ordinary for the protection of fundamental rights threatened or violated.

However, in its doctrinal deployment the jurisprudence of the constitutional court, opened the way for the origin of the guardianship against judicial action and against administrative acts, pointing out specific circumstances that allow in an extraordinary way the study of the origin of the action of guardianship in a manner definitive or transitory, for the sake of being able to effect its reach in protection of the fundamental rights, because it has avoided with this that procedural ritualisms, are above the inherent fundamental rights of the Colombians.

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